Últimamente estamos recibiendo mucha información acerca de la grasa de palma, pero ¿sabemos realmente qué es? ¿En qué alimentos se encuentra? ¿Por qué no es saludable? Vamos a intentar desgranar estas preguntas.

El aceite de palma es una grasa vegetal que utiliza la industria alimentaria por varias razones: bajo coste, estabilidad: es un aceite que no se enrancia fácilmente por lo que su uso en alimentos procesados es una ventaja para industria y sabor neutro.

Como vemos, ninguna de las razones por las que se utiliza este aceite es por salud. Las razones de su uso son principalmente económicas.

¿Por qué no es saludable si es una grasa vegetal?

Ese es el “engaño” con el que ha jugado la industria alimentaria durante muchos años, aprovechándose de un vacío legal que existía en el etiquetado nutricional hasta que entró en vigor la nueva ley en 2014, obligando así a especificar el origen de la grasa vegetal utilizada. Hoy en día sabemos que no todas las grasas vegetales son saludables, y el aceite de palma es una de ellas. Este aceite es tan poco saludable porqué tiene efectos devastadores sobre la salud, por ejemplo, aumentando el colesterol sanguíneo y favoreciendo así diversas patologías cardiovasculares. Durante muchos años hemos tenido una mentalidad causa-efecto: los huevos tienen colesterol por tanto, provocan un aumento del colesterol en sangre.  Gracias a la evidencia científica sabemos que ni los huevos son los responsables de un aumento del colesterol en sangre, ni el aceite de palma es saludable por ser de origen vegetal.

Por otra parte, estudios recientes han concluido que el ácido palmítico presente en el aceite de palma tiene relación directa en el desarrollo de metástasis en ciertos cánceres.

 

¿Dónde encontramos el aceite de palma?

El aceite de palma se encuentra principalmente en productos ultra-procesados: bollería, galletas,  aperitivos salados, comida preparada envasada o congelada, leches infantiles, alimentos infantiles… Si decidimos comprar uno de estos productos procesados, deberemos mirar bien su etiquetado y asegurarnos que no contenga aceite de palma o cualquiera de sus otros nombres:  Aceite de Elaeis Guinensis, Aceite del fruto de palma, Ácido palmítico, Palmiste, Estearina de palma, Palmoleína, Palmitato, Palmato, Palmitoil o Tristearina… Son solo algunos de los nombres menos conocidos del aceite de palma.

 

La solución…

Cabe destacar que la solución no pasa solo por asegurarnos que el alimento no lleve aceite de palma en su composición, debemos ser conscientes que cuántos menos alimentos procesados y ultra-procesados consumamos, mejor. Así pues, aunque unas galletas industriales, magdalenas, pizzas o aperitivos no lleven aceite de palma, seguirán siendo una opción poco saludable para nuestra alimentación.

¡Aumenta el consumo de comida real!