En la entrada anterior os hablé de cómo se trabaja el Coaching Nutricional en la consulta de nutrición. Esta vez es el turno del Mindful Eating o Alimentación consciente. Cómo os adelantaba, son dos estrategias que están muy relacionadas, pues las dos intentan que el paciente sea más independiente, responsable de sus actos y consciente.

Mindful Eating es poner atención plena ,curiosa y sin juicio al acto de comer. ¿Recuerdas que has comido hoy? ¿Recuerdas como sabía? ¿Lo has disfrutado? Mindful Eating promueve poner atención plena a todo el proceso alimentario desde elegir los alimentos, cocinarlos, probarlos, comerlos y saber cómo se siente nuestro cuerpo después. Nuestra mente está acostumbrada a funcionar en piloto automático y no solemos poner la suficiente atención a las cosas que hacemos diariamente, como por ejemplo, comer. Esto puede hacer que confundamos con hambre señales que nuestro cuerpo nos manda, por ejemplo, llegas a casa después de trabajar todo el día y te apetece picotear en la cocina (tu mente piensa, ¡te lo mereces!); pero tal vez esa señal que te está mandando tu cuerpo no es hambre, tal vez es: “necesitas un baño relajante” “necesitas salir a pasear” “necesitas hablar con alguien”. Pero la recompensa rápida y fácil es la comida, tu mente te engaña.

Para aclarar un poco más de dónde viene el concepto de Mindful Eating es interesante conocer qué es el Mindfulness. Mindfulness es una técnica de meditación con la que se consigue poner atención plena a lo que se está haciendo en ese momento. Se puede poner atención plena a cualquier acción: respirar, caminar, comer, sentir el cuerpo (escáner corporal)… Cabe aclarar que la meditación no es dejar la mente en blanco o no pensar en nada, es justamente lo contrario, ser conscientes de los pensamientos, emociones y sensaciones que existen en nuestro cuerpo en ese momento.

Así pues, con Mindful Eating se consiguen varios beneficios relacionados con la alimentación: diferenciar entre hambre física y hambre emocional, aprender a valorar la plenitud del estómago diferenciando así entre plenitud, saciedad y satisfacción, disfrutar del sabor de los alimentos, comer pausadamente, mejorar la autoestima…

Permítete comer cuando tu cuerpo lo necesita y no hacerlo cuando no es necesario.

Nos vemos en la próxima entrada, ¡un saludo y gracias!